domingo, 16 de agosto de 2009

Un domingo largo... ojos.

Estar dispuesto es una actitud plena de voluntad, de necesidad por tranformar en acción un acto con rasgo de deseo. Un deseo que no nos averguence. Ayer fui a ver "el secreto de sus ojos". Había transcurrido mucho tiempo desde que me interesó una película argentina. Por lo general no me agradan, principalmente por la tendencia principalmente de los actores hombres a sobreactuar. Me harté de verlos simular sentimientos e ideologías. Uno que me asombró: Franchela. Debo reconocer buena actuación, aunque el resto de lo que haga es una basofia. Realmente considero un desperdicio las porquerías que se ve obligado a representar para sobrevivir.

La película "el secreto..." me agradó mucho. Una situación muy bien llevada por su director. Todos los personajes bien encarnados. Muy buena la forma que es presentado el transcurso del tiempo en el maquillaje y la forma de sobre-llevarlo. Varios ojos hicieron primer plano y todos pudieron expresar el estupor y la ternura de los '70, atravesados por la violencia que se nos metió en la vida casi sin darnos cuenta. La escena cuando se reencuentran con el hijo de puta, justo detrás de Isabelita es patético, emblemático.

Me dió la sensación de ver con mis propios ojos un fantasma, colado en la foto que antes no había advertido. Un fantasma que nos iba a golpear y lastimar; que nos iba a mostrar la cara de la impunidad que, oh sorpresa!: parece no tener pupilas. Solo un globo ocular blanco, de profunda agonía a la que se condena también el carcelero por voluntad propia. El secreto ... es que no es solo una herida la que fue abierta por la dictadura: fue una dimensión de lo posible, que es desafío deconstruir y construir.