viernes, 8 de abril de 2016

acerca de cambios y revoluciones...de muertes

En Argentina, como en tantos paises de este planeta Tierra, los cambios sociales se han dado a partir del quiebre de valores culturales, políticos y profundamente económicos. Siempre ha sobrevivido la impronta capitalista en estos devenires, destacada fundamentalmente por su esencia explotadora, depredadora y avasallante de los derechos primero del hombre en general (al que tiende a exterminar) y del ciudadano (al que tiende inexorablemente a explotar).
En los que hace a los últimos cincuenta años, han sido las muertes violentas de ciudadanos las que han dado empuje sino a cambios, al menos a salidas pseudodemocráticas al promover el voto popular como modo de elegir la forma de salir del estancamiento de las dictaduras, las que terminaban mordiéndose la propia cola. 
Caracterizadas como militares, el núcleo de estas dictaduras, siempre fue económico y no precisamente emancipador y/o patriotico. Por el contrario: egoista, traidor, solapado y esencialmente corrupto y corruptor de usos y costumbres, dando lugar a una cultura mezquina, mediocre y funcional a la ruptura de las redes sociales que deberían dar sentido a la consistencia de la trama social, como contenedora de toda la ciudadanía. Su efecto, es fundamentalmente la exclusión anque también la expulsión definitiva del individuo, desarrapado de su condición de ciudadano.
¿A donde voy? Me impactó el hecho de que hayan sido San Martin y Belgrano los generales argentinos que en los albores de la construcción colectiva de la patria, en aquellas ocaciones en que ganaron batallas perdonaron la vida del enemigo sobreviviente con solo la promesa de retirarse y volverse a España. Resulta que por aquellas épocas, los "héroes" de la historia que escribió Bartolomé Mitre, se dedicaban a sistemáticamente degollar al enemigo vencido. Fomentado esto por Domingo Faustino Sarmiento, para quien había que desplazar al bárbaro, al gaucho y a quienes decidieran enfrentar por las armas la imposición de una elite ilustrada por Europa y EEUU desde sus albores.
Más recientemente, recordaba que la salida democrática de 1983 se la debemos a los chicos y hombres muertos en la guerra de Malvinas. No se trató de ninguna revolución y manifestación popular. En el 2001, precipitó la salida de un gobierno neoliberal por la muerte de Costequi y Santillán y luego por los más de 60 muertos en las manifestaciones entre el 10 y 21de diciembre. 
Me pregunto: ¿cuantos muertos demandará salir del atoyadero en el que nos está sumiendo el actual gobierno neliberal y antipatriotico del macrismo? ¿Vos sabes la respuesta?